La belleza y la fealdad a veces toman el mismo tono maravilloso, es así, como pierdo la cabeza y no puedo dejar de sonreír.
Es bella la vida, incluso en su paladeo amargo...
constantes ondas rizadas atizan el fuego de los tejados.

Era la primera.
Mis labios te cogieron en supuesto imprevisto.
Pero,
Lo tenías todo previsto
Conocías mi facilidad,
Mi facilidad de ser picada por la abeja.
Mi brillantez, para acabar haciendo lo que tú deseabas.
Los resultados anhelados.
Eran desconocidos
Los dedos de la mano.
Mis brazos después de ello,
Lo siguieron demostrando...
Mi facilidad a cegarme con tus palabras,
Y hacer sin darme cuenta lo que en realidad siempre deseabas.