viernes, 20 de noviembre de 2009

Medidas abstractas. (¿Parte primera?)

Es curioso el ser humano.
Continuamente tiende a medir todo, calcularlo, designarle un nombre, incluso a cosas tan abstractas y vaporosas, que otro ser vivo dudo que intentase designar una palabra a esa idea.

Tendemos a medir la tristeza, el dolor. Incluso algunos espécimenes tienden a demostrar que ellos sienten mas dolor que otros, dándole a ese dolor un valor ya casi económico.



Y se quedan tan tranquilos.

Luego si les llevas la contraria, o incluso haces como que no te interesa, se ofenden. Y verifican de cualquier manera, que estuvieron fatal, y que lo tuyo en comparación no es nada.


Cualquiera que lo mirase de este punto de vista diría que es algo de críos. Pero la verdad, no creo que los niños discutan de una manera tan seria y patética como los adultos. Es mas, seguramente si alguna vez habéis oído a unos niños discutir os daréis cuenta que es por la contaminación que esparcen los adultos con sus estupideces, haciendo que los niños les imiten.

Pero aunque los niños los imiten, es diferente. Ya que dudo que un niño sea tan egocéntrico en esos momentos, ya que su mundo de juegos es mas variado y deformable que el que construyen los adultos manoseando la realidad.