a nuestro cuerpo decir:
No se como actuar.
Y la verdad, no lo se.
¿Qué puedo hacer?
No se si el enfado me abunda,
o más bien la tristeza,
o más bien es tu partida.
Nada de lo que he querido y quiero,
lo retengo junto a mí.
Pero tus palabras me duelen,
tu hablar en plural...
Siempre he querido ser para ti especial.
Y ahora siento que un abismo
nació,
y que esa calma,
desapareció.
En esos momentos no pensé.
Y ahora,
no queda nada.
Recuerdo unas imprimaciones.
Unas manchas en la oscuridad.
Esa oscuridad que me gustó tanto...
Pero tus palabras
desmintieron todo.
¿Y entonces que quedó?
Me encuentro escuchando para mi asombro,
una canción llamada Apologize.
Y me pregunto
como fue tan dulce ese encuentro,
ese paladeo de labios,
ese roce de barba de un día...
Y como es ahora tan duro,
tan extraño
que no se como actuar.
Y como me siento
un infante,
me siento un ser
abandonado.
Un infante hablado
por un adulto,
un adulto
que no es consciente
de quien soy.
Que no piensa en lo que sus palabras,
me pueden hacer sentir.
Un encargo a la carta,
es tu despedida.
Dime hora y lugar.